Acompáñanos en el camino

El producto

“Tienes que crear un producto increíble, ponte a desarrollar hasta que tengas una buena funcionalidad y lánzalo al mercado”. Esta frase la he escuchado bastantes veces y, la verdad, me produce sensaciones encontradas.
¡Desarrollo! Por un lado, mi parte técnica adora este tipo de comentarios, poder centrarse en el desarrollo de varias funcionalidades definidas sin ningún tipo de cambio de requisitos es una sensación increíble. Pero mi parte más lógica, esa que se ha ido formando con la experiencia de algunos proyectos exitosos y otros muchos fracasos, activa todas las alarmas al escuchar este tipo de afirmaciones.

Un producto se crea, casi siempre, para resolver una necesidad del cliente, por lo que todo debe girar en torno a él. Es muy complicado, una vez que un producto está en marcha, cambiar sus características, los procesos y su filosofía. Sin embargo, si ponemos al cliente en el centro desde el primer momento en que comenzamos a pensar en el producto y continuamos así durante el resto del proceso, podremos decir eso de que estamos centrados en el cliente o, como dice Juan Roig. “Nuestra prioridad número 1 sigue siendo satisfacer al jefe. Para eso trabajamos cada día».

¿Cómo se consigue poner al cliente en el centro?

El primer paso que se debe dar es dejar de hablar en primera persona, presuponiendo afirmaciones -creo que esta funcionalidad es muy necesaria- para pasar escuchar y, tras ello, a hablar en segunda (no tercera) persona -tú necesitas esta funcionalidad-.

Cuando pasamos a hablar en segunda persona significa que estamos hablando directamente con nuestro cliente, que tenemos una comunicación (emisión y recepción) y que, por lo tanto, estamos trabajando junto a él.

Antes de dar por supuesta cualquier afirmación sobre sus necesidades o gustos, es importante validarlas junto a él, de forma que sepamos de primera mano si nuestras suposiciones son correctas.

Además, en el momento en que pasamos a escuchar, surge algo mágico. De repente, descubrimos cosas que le suceden, inquietudes y nuevas necesidades reales, la que, con una buena gestión, pueden llegar a ser determinantes para el éxito de nuestro producto.

Y, aunque no lo creas, hay muchos “clientes” (en los primeros momentos son definidos como “early adopters”) que están dispuestos a ayudarte a desarrollar tu producto incluso antes de que esté en el mercado. Trabajar junto a ellos es una gran experiencia que permite crear respuestas a necesidades reales.

¿Cómo lo hemos hecho en FIT?

FIT nace directamente de la necesidad de un cliente, en este caso, mi propia necesidad para gestionar 2 grupos deportivos que dinamizo y que, sólo con el uso de las herramientas habituales, me resultaba muy complicado. Con esto, puedes ver que el primer cliente era yo mismo (y otros compañeros del club), algo que parece un poco “trampa”, al no poder diferenciar claramente entre el “yo” y el “tú” que hablábamos anteriormente.

Por eso, durante más de 1 año, no ha existido FIT, ni nos imaginábamos que existiría. Simplemente comenzamos a desarrollar funcionalidades que necesitábamos para cubrir nuestras necesidades, como una herramienta interna para nosotros. Durante este tiempo conseguimos aprender mucho sobre cómo se podrían hacer mejor las cosas, pero sólo sobre nuestros problemas que, además, estaban localizamos en la parte pública de las actividades, como son las inscripciones y los registros.

Como este mundillo es pequeño y, poco a poco, vas conociendo a bastante gente, los comentarios de interés de otros profesionales comenzaron a surgir y, tal como explicamos en el artículo “Definición y desarrollo del MVP de FIT”, nos decidimos a crear un producto para resolver, no sólo nuestras necesidades, sino también las de nuestros clientes, poniendo el foco principalmente en ellos.

En la segunda semana de proyecto comenzamos a trabajar junto a uno de nuestros clientes “beta”, en trabajar sobre las primeras funcionalidades que cubrían sus necesidades. Desde entonces, trabajamos junto a otros 4 que nos han ayudado a llegar a este punto, siempre centrados en el cliente.

Y tú, ¿eres de los que dices que te centras en el cliente o de los que de verdad le has puesto en el centro de tu empresa?

Datos de actividades analizados

Usuarios gestionados

Automatiza tu negocio con FIT

Solicita nuestra demo sin compromiso. Uno de nuestros profesionales te atenderá personalmente para conocer tus necesidades.